Cómo actuar ante un incendio
Un incendio se propaga en segundos y el humo es tan peligroso como las llamas. Saber qué hacer en los primeros instantes puede marcar la diferencia entre una evacuación ordenada y una tragedia. Si alguna vez te encuentras ante un fuego, lo más importante es mantener la calma y actuar con un plan claro.
Da la alarma cuanto antes
En cuanto detectes fuego o humo, avisa a las personas que estén cerca y activa el sistema de alarma si existe. Llama al 112 e indica con precisión el lugar, qué está ardiendo y si hay personas atrapadas. No des por hecho que otra persona ya ha llamado.
Evacúa de forma segura
Sigue siempre las rutas de evacuación señalizadas y dirígete al punto de encuentro.
- No uses nunca los ascensores, pueden quedar bloqueados o llenarse de humo.
- Si hay humo, agáchate y avanza a ras de suelo, donde el aire es más respirable.
- Antes de abrir una puerta, comprueba su temperatura con el dorso de la mano. Si quema, no la abras y busca otra salida.
- Cierra las puertas que dejes atrás para frenar el avance del fuego y del humo.
Cuándo usar un extintor
Solo debes intentar apagar el fuego cuando se trate de un conato (un fuego pequeño y reciente) y siempre con una vía de escape a tu espalda. Si tienes dudas o el fuego crece, no te arriesgues: sal y deja que actúen los profesionales.
Para usar el extintor recuerda cuatro pasos sencillos:
- Quita el seguro o pasador.
- Apunta a la base de las llamas, no a la parte alta.
- Aprieta la maneta de forma continua.
- Barre de lado a lado hasta cubrir todo el foco.
El humo, tu mayor enemigo
La mayoría de las víctimas de un incendio no mueren por las llamas, sino por la inhalación de humo y gases tóxicos. El humo reduce la visibilidad, desorienta y priva de oxígeno en muy poco tiempo. Por eso, si el ambiente se llena de humo, mantente lo más cerca posible del suelo, protégete la nariz y la boca con un paño (a ser posible húmedo) y avanza siempre hacia una salida conocida. Si quedas atrapado en una estancia, sella las rendijas de la puerta con ropa o toallas para frenar la entrada de humo y hazte visible desde una ventana.
Si el fuego no se controla
Si ves que el incendio no cede, que el humo aumenta o que corres peligro, deja de intentar apagarlo. Sal de inmediato, cierra las puertas a tu paso y no vuelvas a entrar por ningún motivo, ni siquiera para recoger objetos. Una vez fuera, informa a los bomberos de si queda gente dentro.
Actuar bien ante un incendio no se improvisa: se entrena. Practicar la evacuación y el uso del extintor con un instructor te da la seguridad y los reflejos que necesitas cuando cada segundo cuenta.
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